Aunque parezca extraño, esa es la pregunta que menos me hago cuando pienso en este blog. Casi siempre, primero llega la idea y luego decido que sobre eso es lo que quiero escribir. Pero esta semana no pasó así…
Hoy estoy sentado frente al computador improvisando palabras, y justo ahí el título de este post cobra sentido. Con lo fácil que es pedirle a una IA que escriba sobre cualquier tema y simplemente ajustar detalles (cosa que, por supuesto, he hecho más de una vez), pero que trato de evitar. Porque al final, uno de los objetivos más importantes de crear contenido no es solo "generarlo", sino conectar con quien lo consume. Y eso, en el fondo, solo se logra cuando hay una persona real detrás del texto, el video, la foto, etc.
Escribir no es fácil. En mis clases de copywriting, suelo decir que la única forma de aprender a escribir es escribiendo, que aunque suene obvio, no le quita lo complejo a una acción tan simple.
Aprendemos a escribir más o menos a los cinco años, pero con el tiempo, el sistema educativo y el contexto actual nos alejan cada vez más del hábito. Y si a eso le sumamos la tecnología, que nos facilita desde lo más básico hasta lo más complejo, no es raro que cada vez escribamos menos.
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Escribir es elemental, pero también es difícil.
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Y sé que te estarás preguntando qué tiene que ver esta reflexión en un blog sobre marketing. La verdad es que mucho! En esta industria, la escritura es fundamental.
Al menos se necesita dominar dos grandes técnicas:
✅ El Copywriting, que es escribir con el objetivo de persuadir (comprar, probar, seguir, visitar, darle like, etc.).
✅ El Storytelling, que es la capacidad de contar historias que conecten.
Y no es casualidad entonces, que cada vez sea menos frecuente encontrar profesionales del mercadeo o la publicidad capaces de escribir buenos textos y contar historias que resuenen. Pero, a pesar de que gracias a las IA sea cada vez mas sencillo, irónicamente, ahora es más necesario que nunca hacerlo a la antigua.
El que poco lee, nunca escribe; el que nunca escribe, poco piensa.
Es una frase que repito constantemente en mis clases, y cada vez que la digo, la complemento con una pregunta: ¿Qué fue lo último que leíste?
La mayoría de veces, la respuesta me deja una sensación agridulce. De cada diez estudiantes, apenas uno o dos están leyendo un libro en ese momento. No es una sorpresa, pero sí un triste recordatorio de lo mucho que hemos dejado de lado la lectura y la escritura, cuando ambas son herramientas esenciales para desarrollar el pensamiento crítico.
Leer no es solo adquirir información o entretenerse. Es abrir la mente a nuevas perspectivas, activar la creatividad y entrenar el pensamiento crítico. Cuando leemos, nos sumergimos en otros mundos, escuchamos otras voces y exploramos conceptos que, de otra manera, nunca habríamos considerado.
Pero leer sin escribir, es como tragar entero. Escribir nos obliga a darle estructura a nuestras ideas, a convertir pensamientos sueltos en argumentos sólidos, a encontrar nuestra voz en medio de tanto ruido.